La ruta de evacuación es el recorrido que una persona debe seguir desde su puesto de trabajo hasta un lugar seguro. Suena obvio, y por eso casi todas las empresas creen tenerla: hay flechas verdes en los pasillos y un plano en la recepción. La pregunta que ordena este tema es otra: ¿alguien recorrió esa ruta, cronometró el tiempo y comprobó que la salida abre?
Qué exige la norma, exactamente
El numeral 8 del artículo 2.2.4.6.25 del Decreto 1072 de 2015 es la referencia directa. Al enumerar lo que debe contener el plan de prevención, preparación y respuesta ante emergencias, obliga a implementar las acciones para reducir la vulnerabilidad de la empresa, «que incluye entre otros, la definición de planos de instalaciones y rutas de evacuación».
Dos cosas de ese artículo se pasan por alto y cambian el alcance del trabajo:
- La cobertura. El plan debe alcanzar «a todos los centros y turnos de trabajo y todos los trabajadores, independiente de su forma de contratación o vinculación, incluidos contratistas y subcontratistas, así como proveedores y visitantes». Una ruta pensada solo para la nómina propia deja fuera a quien menos conoce el edificio.
- La comprobación. El numeral 10 del mismo artículo exige «realizar simulacros como mínimo una (1) vez al año con la participación de todos los trabajadores». El simulacro es lo que convierte una ruta dibujada en una ruta verificada.
Las condiciones físicas: Resolución 2400 de 1979
El Decreto 1072 dice que hay que definir las rutas; la Resolución 2400 de 1979 dice cómo deben ser las salidas a las que llevan. Su texto fija seis consideraciones para las salidas de escape o de emergencia en todos los establecimientos de trabajo:
- Ninguna zona debe estar alejada de una salida al exterior, y esa distancia «deberá estar en función del grado de riesgo existente».
- Cada piso «deberá tener por lo menos dos salidas, suficientemente amplias protegidas contra las llamas y el humo y bien separadas entre sí».
- «Las escaleras de madera, las escaleras de caracol, los ascensores y escaleras de mano no deberán considerarse como salidas de emergencia».
- «Las salidas deberán estar marcadas y bien iluminadas».
- «El acceso a las salidas de emergencia siempre deberán mantenerse sin obstrucciones».
- Las escaleras exteriores y de escape no deben dar a patios internos o pasajes sin salida.
La misma resolución añade que, donde exista riesgo potencial de incendio, las puertas de emergencia y las ventanas «deberán abrirse hacia el exterior». Es el detalle que más veces incumple una puerta instalada por el arrendador antes de que llegara la empresa.
Ruta, salida y punto de encuentro no son lo mismo
Los tres se confunden y cada uno responde una pregunta distinta:
- La ruta de evacuación es el recorrido: por dónde se sale desde cada puesto.
- La salida de emergencia es el punto donde ese recorrido abandona la edificación.
- El punto de encuentro es el lugar exterior seguro donde se hace el conteo. Sin conteo no se sabe si falta alguien, que es la única razón por la que alguien volvería a entrar.
Una empresa puede tener rutas impecables y fallar en el punto de encuentro: si está frente a la fachada, bajo el tendido eléctrico o en el parqueadero por el que entran los bomberos, no es un lugar seguro. El plan de evacuación es el documento que amarra los tres y asigna quién dirige cada etapa.
Cómo se define una ruta que sirva
- Empezar por las amenazas, no por el plano. El numeral 1 del artículo 2.2.4.6.25 obliga a «identificar sistemáticamente todas las amenazas que puedan afectar a la empresa». Una ruta pensada para un sismo no siempre sirve para un incendio en la bodega de químicos.
- Trazar desde cada puesto de trabajo, no desde la entrada. La pregunta útil es por dónde sale quien está en el punto más profundo y más lejano de la planta.
- Recorrerla caminando y cronometrar. Es el paso que revela los cuellos de botella: una puerta que abre hacia adentro, una escalera de caracol que no cuenta como salida, un pasillo que en la práctica sirve de bodega.
- Señalizar con criterio de trayecto: desde cualquier punto de la ruta debe verse la siguiente señal, sin girar la cabeza buscándola.
- Resolver la iluminación de emergencia. La norma pide salidas «bien iluminadas»; en un corte de energía, esa exigencia solo se cumple con iluminación autónoma.
- Publicar el plano orientado según la posición del lector, con un «usted está aquí» real.
- Probarla en simulacro y corregir. Lo que no se probó, no está verificado.
Los cinco hallazgos que más se repiten
- La ruta pasa por donde está el riesgo. El recorrido cruza la subestación eléctrica o el cuarto de químicos porque es el camino más corto.
- La salida está cerrada con candado «por seguridad». Es el hallazgo más grave y el más frecuente en operaciones con turno nocturno.
- El plano no coincide con el edificio: quedó de una remodelación anterior y nadie lo actualizó.
- La ruta no considera a quien no puede usar escaleras. El plan debe cubrir a todos los trabajadores, y también a visitantes y contratistas.
- Solo existe para el turno de día. La cobertura de «todos los centros y turnos de trabajo» es literal.
- La brigada no conoce la ruta. Quien dirige la evacuación aprendió el recorrido el día del simulacro; el resto del año la brigada de emergencia no la recorre.
Cada cuánto se revisa
Con el simulacro anual como mínimo, y cada vez que cambie algo que afecte el recorrido: una remodelación, una máquina nueva que estrecha un pasillo, una bodega que cambia de sitio, un centro de trabajo nuevo. El mismo criterio con el que se actualiza la matriz de peligros, porque las dos describen la misma operación.
Preguntas frecuentes
¿La ruta de evacuación es obligatoria en Colombia?
Sí. El numeral 8 del artículo 2.2.4.6.25 del Decreto 1072 de 2015 incluye expresamente «la definición de planos de instalaciones y rutas de evacuación» dentro de las acciones que el plan de prevención, preparación y respuesta ante emergencias debe implementar.
¿Cuántas salidas debe tener cada piso?
Por lo menos dos, según la Resolución 2400 de 1979: «suficientemente amplias protegidas contra las llamas y el humo y bien separadas entre sí». Y los ascensores, las escaleras de caracol, las de madera y las de mano no cuentan como salidas de emergencia.
¿La señalización tiene que ser fotoluminiscente?
La norma exige que las salidas estén «marcadas y bien iluminadas». La señalización fotoluminiscente y la iluminación de emergencia son las dos formas de cumplirlo cuando falta la energía, y en la práctica se usan juntas: la señal indica y la luminaria permite ver el piso.
¿Los contratistas y visitantes entran en el plan?
Sí, y está escrito: la cobertura alcanza a «todos los trabajadores, independiente de su forma de contratación o vinculación, incluidos contratistas y subcontratistas, así como proveedores y visitantes». La inducción de ingreso a la instalación es el mecanismo práctico para cumplirlo.
¿Con qué frecuencia hay que hacer simulacros?
Como mínimo una vez al año, con la participación de todos los trabajadores (numeral 10 del artículo 2.2.4.6.25). En operaciones con varios turnos, cubrir un solo turno deja sin verificar a los demás.
¿Quién define la ruta?
El empleador o contratante, dentro de su plan de emergencias, con el apoyo de la brigada. El numeral 11 del mismo artículo obliga a «conformar, capacitar, entrenar y dotar la brigada de emergencias, acorde con su nivel de riesgo y los recursos disponibles, que incluya la atención de primeros auxilios»; la ruta sin brigada que la dirija se queda en un dibujo.

