¿Qué es un reporte de sostenibilidad?
Es el documento en el que una organización informa, con datos comparables entre periodos, los impactos que su actividad produce sobre la economía, el ambiente y las personas —incluidos los impactos sobre sus derechos humanos— y cómo los gestiona. No es un informe de gestión con fotos de actividades sociales: su valor está en que declara una metodología, revela indicadores con su fórmula de cálculo y admite ser comparado con el año anterior y con el de otra empresa del sector. Se publica anualmente, suele acompañar al informe financiero y cada vez con más frecuencia se lo piden a una empresa mediana sus propios clientes, no un regulador.
¿Qué son los Estándares GRI?
Son el marco de reporte de sostenibilidad más utilizado en el mundo, emitido por el Global Sustainability Standards Board de la Global Reporting Initiative. Están organizados en tres familias: los Estándares Universales, que aplican a toda organización; los Estándares Sectoriales, que indican los temas probablemente materiales de un sector; y los Estándares Temáticos, que contienen los contenidos a reportar para cada tema material. En Colombia tienen además un efecto jurídico concreto: son uno de los cinco estándares independientes reconocidos por la Superintendencia de Sociedades en la Resolución 200-004394 de 2018 para que una sociedad BIC elabore su Reporte de Gestión.
¿Cuáles son los estándares GRI vigentes?
Los Estándares Universales vigentes son los de la serie 2021 —GRI 1: Fundamentos, GRI 2: Contenidos Generales y GRI 3: Temas Materiales—, con fecha efectiva del 1 de enero de 2023. Toda publicación posterior a esa fecha debe usarlos. En los Estándares Temáticos hay tres novedades que conviene tener presentes: GRI 101: Biodiversidad 2024, con fecha efectiva del 1 de enero de 2026, ya está vigente; y GRI 102: Cambio Climático 2025 y GRI 103: Energía 2025 tienen fecha efectiva del 1 de enero de 2027, de modo que hoy se pueden adoptar de forma anticipada pero todavía no son exigibles.
¿Por qué veo referencias a GRI 102 y GRI 103 que no coinciden?
Porque los mismos números cambiaron de contenido y buena parte del material que circula en español quedó desactualizado. En la serie anterior, GRI 101 era Fundamentos, GRI 102 eran los Contenidos Generales y GRI 103 el Enfoque de Gestión. Con la revisión de 2021 esos tres se reemplazaron por GRI 1, GRI 2 y GRI 3 —GRI 3: Temas Materiales sustituyó a GRI 103: Enfoque de Gestión 2016— y los números 101, 102 y 103 quedaron libres. Hoy están ocupados por estándares temáticos completamente distintos: Biodiversidad, Cambio Climático y Energía. Si un documento habla de «GRI 103, enfoque de gestión», está citando la serie de 2016; si habla de «GRI 103» a secas hoy, se refiere a Energía. Es la confusión más frecuente en consultorías y trabajos académicos sobre GRI.
¿Qué significa reportar «de conformidad con» los Estándares GRI?
Es una declaración con requisitos tasados, no una forma de hablar. La sección 3 de GRI 1: Fundamentos 2021 establece nueve requisitos y exige cumplirlos todos: aplicar los principios de elaboración de informes; reportar todos los contenidos de GRI 2; determinar los temas materiales; reportar los contenidos de GRI 3; reportar los contenidos de los Estándares Temáticos de cada tema material; justificar las omisiones que no se puedan cumplir; publicar un índice de contenidos GRI; incluir una declaración de uso; y notificar a GRI. El propio estándar es explícito: si la organización no cumple los nueve, «no puede afirmar que ha preparado la información de conformidad con los Estándares GRI». En ese caso puede declarar que reportó «con referencia a» los Estándares GRI, cumpliendo los requisitos previstos para esa modalidad. Son dos declaraciones distintas y no deben usarse como equivalentes.
¿Existe una certificación GRI?
No. GRI emite estándares; no certifica reportes ni empresas, y no existe un «certificado GRI» que acredite el cumplimiento. La declaración de uso —el requisito 8— la hace la propia organización y es su responsabilidad. Si lo que se busca es respaldo de un tercero, el mecanismo es la verificación externa independiente, y el propio marco obliga a ser transparente al respecto: el contenido 2-5 de GRI 2 es «Verificación externa» y está entre los contenidos para los que no se admite razón de omisión. Es decir, hay que decir si el reporte fue verificado, por quién y con qué alcance —o decir que no lo fue—.
¿Qué es la materialidad y por qué es la etapa que más se salta?
Es el proceso por el que la organización determina qué temas son significativos por sus impactos sobre la economía, el ambiente y las personas, y lo hace de acuerdo con GRI 3. Se salta porque es la única etapa que obliga a decidir y a dejar el criterio por escrito: exige revisar los Estándares Sectoriales aplicables, determinar si cada tema del sector es material para la organización y, si concluye que alguno no lo es, listarlo en el índice de contenidos y explicar por qué. Un reporte sin materialidad seria termina reportando lo que la empresa tiene a la mano en lugar de lo que su operación realmente afecta, y eso lo detecta cualquier analista comparándolo con el estándar del sector.
¿Sirve GRI para el Reporte de Gestión BIC en Colombia?
Sí, y es una de las cinco opciones reconocidas. La Resolución 200-004394 del 18 de octubre de 2018 de la Superintendencia de Sociedades incluye los Estándares GRI junto con la Evaluación B, la norma ISO 26000, el SDG Compass y la serie AA1000; ninguno es obligatorio y la sociedad escoge según su objeto social. Si elige GRI, el artículo 2.2.1.15.6 del Decreto 1074 de 2015 le exige señalar el estándar escogido en el encabezado del reporte, y el estándar exige a su vez cumplir sus propias reglas de declaración. Conviene saber que GRI es el más exigente en datos de los cinco: es una buena elección cuando hay compradores corporativos que la valoran, y una elección cara cuando la empresa todavía no captura los indicadores que va a tener que publicar.
¿Cuánto tarda hacer el primer reporte?
El primero rara vez baja de seis meses y el tiempo casi nunca se va en escribir. Se va en el diagnóstico, en la materialidad, en acordar las definiciones de cada indicador —qué cuenta como accidente, qué periodo cubre la rotación, qué se incluye en el consumo energético— y en reconstruir datos del año que nadie capturó con esa definición. A partir del segundo ciclo el trabajo se reduce de forma notable, porque lo que se construyó es un sistema de captura, no un documento. Por eso la pregunta correcta antes de contratar un reporte no es cuánto cuesta el informe, sino qué datos existen hoy y con qué definición se están registrando.