La espirometría ocupacional es la prueba que vigila la función pulmonar de quien respira algo en el trabajo que no debería: polvos, humos, gases o vapores. Hace parte del programa de exámenes médicos ocupacionales como valoración complementaria, y su lugar está en los cargos donde la matriz de peligros identifica riesgo químico por vía respiratoria.
El examen de espirometría es el mismo que se hace en una consulta de neumología. Lo que cambia en el trabajo es la pregunta: no se busca tratar a un paciente, sino ver si la exposición está dejando huella en un grupo de trabajadores, y hacerlo a tiempo.
Qué mide un examen de espirometría
| Valor | Qué es | Qué sugiere si baja |
|---|---|---|
| FVC (capacidad vital forzada) | Todo el aire que la persona expulsa con fuerza después de una inspiración máxima | Patrón restrictivo: el pulmón no se expande lo suficiente |
| FEV1 (volumen espirado en el primer segundo) | El aire que sale en el primer segundo | Obstrucción de la vía aérea |
| FEV1/FVC | Proporción entre los dos anteriores | Si baja, el patrón es obstructivo; si se conserva con FVC baja, restrictivo |
| Prueba con broncodilatador | Repetición tras un medicamento que abre la vía aérea | Si mejora, orienta a obstrucción reversible, como el asma |
La calidad de la prueba importa tanto como el resultado: el equipo calibrado, la técnica del evaluador y que la persona logre maniobras aceptables y repetibles. Una espirometría mal hecha produce falsos hallazgos y, peor, falsas tranquilidades.
Cuándo se justifica en el trabajo
La Resolución 1843 de 2025 no lista exámenes por cargo. Su artículo 28 obliga al empleador a hacer evaluaciones específicas según los factores de riesgo a los que está expuesto el trabajador, y para eso el médico necesita el perfil del cargo y la exposición. La espirometría tiene sentido cuando el puesto expone a agentes que el Decreto 1477 de 2014 asocia con enfermedades respiratorias:
- Polvos minerales: sílice (canteras, cementeras, construcción, cerámica), asbesto, polvo de carbón. La asbestosis, la silicosis y la neumoconiosis del minero de carbón están en la Parte A de la tabla, como enfermedades laborales directas.
- Polvos orgánicos: madera, harinas, granos, algodón (la bisinosis tiene código propio), cuero.
- Humos y gases: soldadura, fundición, cloro, amoníaco, óxidos de nitrógeno.
- Sensibilizantes: isocianatos de pinturas y espumas, látex, enzimas, productos de peluquería. El Decreto 1477 incluye el asma (J45) y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (J44) entre los diagnósticos asociados a agentes químicos.
Donde no hay exposición respiratoria relevante, la espirometría de rutina no aporta. Lo que sí exige la norma es que la decisión esté escrita: el artículo 10 pide que los criterios, métodos e interpretación de las evaluaciones periódicas estén «técnicamente justificados en los programas de vigilancia epidemiológica».
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Conversar por WhatsAppEspirometría ocupacional y los criterios de la OIT
El artículo 28 de la Resolución 1843 de 2025 trae una regla que muchos programas no tienen en cuenta: las evaluaciones específicas usan como mínimo los parámetros e índices biológicos de exposición de la ACGIH, y «cuando se trate de exposición a agentes causantes de neumoconiosis, se deberán atender los criterios de la Organización Internacional del Trabajo OIT». En la práctica, la espirometría de un trabajador expuesto a sílice o asbesto no va sola: se acompaña de la lectura de radiografía de tórax con la clasificación de la OIT para neumoconiosis.
Si el agente no tiene criterios ni índices de referencia, el parágrafo del mismo artículo obliga al empleador a definir un protocolo propio con, entre otros, el agente, los órganos blanco, los criterios de vigilancia y la frecuencia de las evaluaciones y valoraciones complementarias.
Antes de la espirometría, la medición
La espirometría vigila el efecto; no reemplaza el control de la exposición. Si el ambiente supera los límites, cada espirometría anual documenta un daño que se pudo evitar. El orden correcto es medir la concentración del agente en el puesto, controlar en la fuente —sustitución, encerramiento, ventilación localizada— y, al final, protección respiratoria con programa. El examen confirma que el control funciona.
La espirometría de ingreso y la de egreso
Las dos espirometrías que más valor tienen son las que se omiten con más frecuencia. La de ingreso fija la línea base: sin ella, cualquier caída posterior de la función pulmonar no se puede atribuir ni descartar con seguridad, porque no se sabe desde dónde partió la persona. La de egreso, que la Resolución 1843 de 2025 volvió obligatoria entre las seis evaluaciones del artículo 8, deja constancia del estado respiratorio al salir del cargo.
Entre las dos, las periódicas solo sirven si se comparan. El parágrafo del artículo 10 exige que los antecedentes se actualicen y se revisen «comparativamente, cada vez que se realice este tipo de evaluación». Una caída de la función pulmonar respecto de la prueba anterior del mismo trabajador dice más que un valor aislado frente a una tabla de referencia.
Errores frecuentes en la espirometría ocupacional
- Espirometría a todo el personal administrativo «por si acaso», mientras los soldadores del taller no tienen ninguna.
- Pruebas sin calibración documentada del equipo ni maniobras repetibles: el resultado no se puede comparar con el siguiente.
- Expuestos a sílice o asbesto vigilados solo con espirometría, sin la radiografía con criterios de la OIT que exige el artículo 28.
- Hallazgos que se archivan sin revisar la exposición: si tres trabajadores del mismo puesto bajan su función pulmonar, el problema está en el control del agente.
- Costo descontado al trabajador, prohibido por el parágrafo 2 del artículo 26.
Qué hace la empresa con el resultado
- Recibe el concepto médico con recomendaciones o restricciones, no el resultado detallado, y sin la palabra «no apto» (artículo 19).
- Adapta las condiciones de trabajo según las recomendaciones en no más de veinte días hábiles (artículo 5, literal f).
- Usa el diagnóstico agregado de condiciones de salud (artículo 20) para ver si el deterioro se concentra en un área o un oficio: ahí está la falla del control.
- Hace la evaluación de egreso a los expuestos, que deja constancia de la función pulmonar al salir.
En Tagline diseñamos el programa de vigilancia epidemiológica respiratoria: qué cargos entran, con qué pruebas, cada cuánto y qué se hace con cada hallazgo, conectado con las mediciones ambientales de la matriz. No practicamos la espirometría: la hace el prestador de medicina del trabajo que contrate la empresa. Las otras valoraciones del mismo programa son la audiometría, la visiometría y el examen osteomuscular, y todo parte del profesiograma.

